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Cuando tres no son multitud

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El panorama textual de los autos sacramentales no suele ofrecer muchas complicaciones al investigador; fueron piezas copiadas de un modo masivo para su conservación y representación, por lo que el cotejo de los diferentes testimonios no suele arrojar variantes significativas.

Caso aparte son aquellos manuscritos copiados ya durante el siglo XVIII: normalmente acusan amplias modificaciones (lagunas y añadidos) que simplifican parte del contenido teológico y sacramental, además de contener mayor número de partes cantadas. La razón de estas “intervenciones” en los textos es una de las causas de su prohibición final en 1765. Según indica M. Hernández:

[…] los autos adoptan, en sus representaciones dieciochescas, procedimientos de captación popular ajenos en principio a su carácter de teatro eucarístico. El uso de bailes y tonadillas en los intermedios, más la continua variación en el vestuario de actrices y actores, suponen, entre otras, algunas de las concesiones al gusto que el público impone. Lo maravilloso y la magia contaminan por idénticas razones la representación de los autos [1].

 Sin embargo, en el proceso de transmisión textual de La semilla y la cizaña, con un total de 17 testimonios conservados (14 manuscritos y 3 impresos), tan sólo 4 son apuntes de compañía con grandes variantes (estas copias dedicadas a la representación se conservan en la Biblioteca Histórica de Madrid). El resto de textos se encuentran muy próximos y con apenas leves cambios, lo que hace aún más hipotética la posibilidad de establecer un estema que fije la filiación.

Normalmente, es posible suponer que el amanuense tenía a su disposición un único ejemplar, a partir del cual reproducía una nueva copia. Pero, ¿qué hacer frente a una laguna en el original?

Los manuscritos BN3 (Madrid, Biblioteca Nacional, Ms. 15.104, fols. 1-32v.) y HS1 (The Hispanic Society of America, Ms. B2608/1, fols. 1r-25v.) presentan lecturas equipolentes frente al resto de testimonios.

v. 586       columna / colonia

v. 1264     aja el fruto y nace en ellos / entre el fruto

                     nace en ellos

v. 1764     cielos / mísero   (etc.)

Además, es posible afirmar que uno no es copia del otro, porque ambos presentan errores exclusivos:

v. 1333     adbitrio (BN3) / has visto (resto de testimonios)

v. 659        omite v. (HS1) / oh tú, quien quiera que seas (resto de testimonios)

Pero la relación entre estos dos manuscritos no es únicamente su origen en un arquetipo común; BN3 presenta dos folios (9r. y v.) escritos por diferente copista, que a su vez modifica algunas palabras a lo largo de todo el texto. Tras un estudio minucioso de la caligrafía, podemos comprobar que no es otro que el amanuense responsable de HS1, y suponer que éste último, en el momento de la copia tuvo a su disposición tanto el arquetipo como la copia de BN3. Tras detectar la deturpación del texto y algunos errores de copia, procedió a enmendarlo.

Este es BN3 con las modificaciones del copista de HS1:

Y un ejemplo de la escritura de HS1:

[1] «La polémica de los autos sacramentales en el siglo XVIII: la Ilustración frente al Barroco», Revista de Literatura, 42, 1980, pp. 185-220.

Érase una vez…..

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             Una parábola:

  […] -Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, parte de la semilla cayó al borde del camino,  pero vinieron las aves y se la comieron. Parte cayó en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra; brotó enseguida porque la tierra era poco profunda, pero cuando salió el sol, se agostó la planta y se secó porque no tenía raíz. Parte cayó entre cardos, pero éstos crecieron y la ahogaron. Finalmente otra parte cayó en tierra buena y dio fruto: un grano dio cien, otro sesenta, otro treinta. el que tenga oídos para oír, que oiga.

Mateo, 13, 3-9

            Un auto sacramental calderoniano:   

 SEMBRADOR: La palabra de mi padre / es la semilla que vengo / a plantar; quién es mi padre / me preguntasteis primero, / y aunque entonces respondí / a responder ahora vuelvo / que sepáis de mí y sabréis / de él; y volviendo al concepto / de que es trigo su palabra, / lo declarará un ejemplo. / Por más que contra los campos / las inclemencias del tiempo / su saña esgriman, talando / el verdor de sus imperios, / ya en las frutas, ya en las flores, / no os desconsoléis por eso, / hasta que toque en las mieses / la ruina, siendo incendio / o la Langosta o la Niebla, / o la Cizaña o el Cierzo […]

La semilla y la cizaña, vv. 881-900

            Un vídeo explicativo:

Cía. Mira de Amescua

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Esta compañía granadina que representa autos sacramentales, comenzó su andadura en 1956 en el Seminario de Granada con breves experiencias teatrales representando La hidalga del valle, El pintor de su deshonra y El gran teatro del mundo entre otros. (Es posible recordar que aún hoy en día, en esta ciudad andaluza se celebra el  Corpus Christi como una de las fiestas más importantes)

Imágenes de El pintor de su deshonra representando en 1956:

Más tarde, se unieron varias mujeres al inicial grupo de seminaristas y comenzó la labor más profesional: diseño de trajes, escenografía, decorados, efectos musicales, etc. convirtiéndose entonces en un grupo de teatro y al mismo tiempo coro polifónico. Hasta el momento han llevado a cabo 160 representaciones, 81 de ellas son autos calderonianos, además de autos de Lope, autos de Navidad y otros textos sacramentales de autores contemporáneos.

Durante cinco años consecutivos han sido invitados a representar en el trascoro de la catedral de Toledo, con gran éxito de asistencia como muestran las portadas de los periódicos:

Las representaciones programadas para esta primavera-verano, son las siguientes:

11-02-12, ya pasado, representamos LA HIDALGA DEL VALLE en Fuengirola. Iglesia magníficamente acondicionada y llena a rebosar con 500 asistentes.

13-05-12: LA HIDALGA en Granada, con motivo de la inauguración de la Escuela Univ. La Inmaculada.

19-05-12: Estreno de EL GRAN TEATRO DEL MUNDO en Motril a las 21 h. en el teatro Calderón

26-05-12: EL GRAN TEATRO DEL MUNDO en el Hotel del Duque de Sierra Nevada, con motivo de la reunión anual de Antiguos Alumnos del Seminario.

27-05-12: EL GRAN TEATRO DEL MUNDO  en HH. PP.  en Granada a las 18 h.

06-06-12 y 07-06-12: EL GRAN TEATRO DEL MUNDO en el Corral del Carbón de Granada en la celebración de las fiestas de Corpus Christi.

* Agradecimientos a Paco Bueno por facilitarme la información.

Editorial

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No diremos que Impossibilia es la revista que todos ustedes estaban esperando. No van a encontrar en ella nada diferente a lo que cualquier otra revista de estudios literarios pueda ofrecerles; ni tampoco podrán hallar aquí todo aquello que andan buscando. No obstante, Impossibilia, que nace pegada a la historia que le ha tocado vivir, sí pretende servirse de los medios digitales que esta nueva coyuntura histórica le brinda para hacerles llegar otro espacio más de reflexión. De este modo, y en cuanto a su forma se refiere, Impossibilia deja los anaqueles de las clásicas hemerotecas –aunque continuamos sabiéndonos bibliófilos hasta el final de los días– para instalarse en la red, con la intención de mejorar así su difusión y visibilidad dentro de la comunidad científica internacional. Pero esto –y es algo que siempre tendremos que manifestar, además de agradecer– jamás hubiese sido posible sin toda la tradición que nos precede. Por ello, ahora más que nunca, vuelven a tener vigencia las palabras que dijera en su día Bernard de Fontaine: nani gigantum humeris insidentes. No nos interesa hacer referencia al significado retórico de la palabra que nos da el nombre y la identidad, ni hablar del surgimiento de la Asociación, ni tampoco hacer memoria de los primeros pasos en esta andadura; hoy queremos demostrar con este breve editorial que aquello que nos parecía, en principio, una empresa imposible de llevar a cabo comienza a ser una realidad. La imposibilidad de que un pequeño grupo de jóvenes estudiosos de la literatura fuese capaz de poner en marcha y circulación todo el complejo aparato que este tipo de producción requiere es una hipótesis que empieza a ser verificada. Años de esfuerzo y dedicación al estudio de la literatura desde todas sus formas, junto con el entusiasmo y la imaginación han propiciado que Impossibilia se convierta en una plataforma de comunicación donde tienen cabida tanto la opinión de experimentados investigadores como de aquellos investigadores aún –y siempre– en proceso de formación.

 

Tercera convocatoria

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Literatura y poder

La palabra -y en consecuencia, la literatura– al ser productora de saber guarda un papel fundamental en el ejercicio del poder en cualquier plano: individual, institucional, estatal, a la par que sirve tanto para reforzar al poder como para denunciarlo o combatirlo, para analizarlo o reconocerlo.

El poder se encuentra en todos los ámbitos de la existencia humana y se ejerce aunque sus actores no se percaten de ello puesto que no está solo en manos de los gobernantes como ha podido comprobarse en los acontecimientos recientes que han devenido en la Primavera árabe o la crisis económica mundial. Y es que el poder tiene diferentes acepciones lo mismo que diversas formas de manifestarse. Asimismo está ligado a lo que se entiende por verdad a lo largo de la historia, es decir, a un discurso específico que tanto reproduce el poder como lo retroalimenta.

Los trabajos podrán ser enviados a la dirección de correo electrónico publicaciones@impossibilia.org teniendo en cuenta el Manual de Estilo propio de la Revista, el Sistema de Arbitraje y las licencias Creative Commons para el territorio español que se detallan en el Aviso Legal de nuestra web.

Calderón y el “Patrocinium Austriacum”

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Hablar de la relación entre el dramaturgo aurisecular y la monarquía austríaca con Felipe IV en el poder, es referirse sin duda a un encuentro prolífico. En multitud de textos Calderón alude directamente a la casa de Austria, tanto en los autos como en las comedias.

En medio de las revueltas protestantes instigadas desde el norte de Europa, tanto el rey como su esposa, sus hijos y sus hermanos los infantes D. Carlos y D. Fernando se posicionan como firmes defensores de la fe católica, favoreciendo entre otros el culto a la Inmaculada y al sacramento de la Eucaristía, puntos candentes en dicho enfrentamiento. Del mismo modo, la ciudad de Madrid se erige como bastión de la “verdadera” religión.

Nos encontramos numerosos ejemplos en los autos, muchos de ellos tomando como intertexto el versículo de Habacuc, 3, 3 “Deus ab Austro veniet…”, y equiparando de este modo el viento meridional con la monarquía española del momento.

Sin embargo, el jesuita Nieremberg nos recuerda que la veneración a la sagrada forma por parte de la dinastía viene de antiguo, en concreto desde el mismo origen a través del rey Rodolfo I. En su obra Corona virtuosa y virtud coronada nos relata el suceso:

Entre tanto ruido de armas no le faltaba piedad y devoción. La del Santísimo Sacramento fue en el muy singular y por ella mereció la grandeza de su familia y el imperio para sí. Sucedió que andando él a casa iba un parocho a una casería del campo a llevar el viático para un enfermo; el día era malo y lluvioso, los caminos llenos de lodos […] Llegóse luego al sacerdote y le dijo : “Indigna cosa es que yo ande a caballo y que tú vayas a pie llevando a mi Señor y Redentor; toma este caballo y sube en él”. Hízose así y Rodolfo con gran devoción, descubierta la cabeza le tuvo el estribo y le fue sirviendo de lacayo hasta que llegó a casa del enfermo.

Desde la pintura, Rubens nos aporta la plasmación visual de dicho momento:

Y para mayor información acerca de la exaltación austriaca en los textos sacramentales calderonianos, podemos acudir al artículo de J. M. Prados “Los autos sacramentales y la monarquía española”.

Autos fundamentales

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Calderón de la Barca, P., Autos sacramentales. El divino Jasón. El gran mercado del mundo. El gran teatro del mundo. La viña del Señor, edición, prólogo y notas de Ignacio Arellano, Madrid, Homolegens, 2010, 406 pp. ISBN 978-84-92518-54-8

El profesor Ignacio Arellano es, sin duda, el mayor especialista y difusor de los autos sacramentales de Calderón de la Barca. No exclusivamente por su labor personal (publicando trabajos fundamentales sobre el tema), sino también porque desde el Grupo de Investigación Siglo de Oro (GRISO) de la Universidad de Navarra dirige el proyecto de edición completa de este tipo de teatro tan representativo de la literatura aurisecular. Por todo ello, asume con total capacidad la presentación de esta obra, que bajo el título Autos sacramentales, presenta cuatro ejemplos significativos de la producción calderoniana precedidos por un breve estudio del género y de sus características más específicas. Se completa el trabajo con una bibliografía esencial y algunos aspectos sobre esta edición concreta.

Bajo el epígrafe “Género y circunstancias del auto”, Arellano se remonta al año 1264, fecha imprescindible para el posterior desarrollo del género sacramental y en el cual el Papa Urbano IV, a través de la bula Transiturus, propone la celebración del Corpus. Medio siglo después se incorporan las procesiones en honor de la Eucaristía, tan propias de dicha fiesta. Hay que recordar que el día del Corpus, con las celebraciones y fiestas que lo rodeaban, implicaba algo más que la mera exaltación sacramental. Así, mediante la representación de autos (derivados de tradiciones anteriores que después compondrán los denominados “autos sacramentales”) se refuerza la doctrina cristiana en un momento de reacción protestante y de la celebración del Concilio de Trento.

Las claves del género son: verso, acto único, procedimiento alegórico, representación enmarcada dentro de la festividad del Corpus y temática teológica principalmente, aunque en algunos casos Calderón amplía el repertorio utilizando materiales de la mitología pagana. Hay que tener en cuenta este último aspecto, clave en la diferenciación que Calderón hace entre asunto y argumento respecto a los autos. Aunque el motivo central de los mismos sea la Eucaristía (ampliada en algunos casos a la Redención), su realización específica permite sobrepasar los argumentos divinos y llegar hasta la mitología. En este punto, desde la perspectiva de su recepción, no era tan importante que el público conociera la totalidad de referencias teológicas y bíblicas presentadas sobre el tablado, sino que la función de los autos era más una exaltación emocional que intelectual. La principal pretensión era mover el espíritu del público a través de la representación festiva y litúrgica de la esencialidad de la doctrina: la Eucaristía y sus motivos más cercanos como la Redención, el pecado original o el sacrificio de Cristo.
El volumen incluye además un apartado específico sobre los autos calderonianos. El autor madrileño lleva el género sacramental a sus cotas más altas, con alrededor de 80 obras en las que destacan todos los aspectos mencionados anteriormente: música, escenografía, suntuosidad, teología, calidad y coherencia poética, además de un destacable contenido filosófico.Continúa Arellano tratando el tema de la alegoría, técnica como hemos visto imprescindible en la construcción del auto sacramental. De este modo, es posible concretizar y humanizar personajes abstractos e historias divinas (fusionar de esta manera las letras divinas y las humanas), y presentarlos a un público acostumbrado a este procedimiento ya que se encuentra presente en la literatura desde la Edad Media. A través de elementos conocidos se logra poner sobre el escenario una parte de la historia divina o de la mitología, perteneciente al ámbito de la abstracción. Como decía Calderón, las ideas toman forma. El elaborado vestuario y la suntuosa escenografía facilitan la comprensión del auto sacramental y del trasvase alegórico.

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