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Los problemas textuales del Bardo

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En el caso de la herencia dramática de Shakesperare existen importantes problemas de transmisión textual. No se conserva ningún manuscrito de sus obras y apenas 18 de ellas se publicaron durante la vida del autor, probablemente sin su permiso y por lo tanto sin correcciones de ningún tipo. Las ediciones se refieren a obras individuales que llegaron a la imprenta a través de las compañías que las representaron; normalmente el texto se reconstruía de memoria, con añadidos y errores propios del oyente.  Esta falta de facilidad en la divulgación de obras de teatro se debe al hecho de que el autor no quería que sus textos pudieran caer en manos de cualquiera. Sin embargo, en 1616 dos actores de su compañía recogen “todas” sus obras excepto Pericles y las publican en formato Folio (antes se habían publicado en Quarto).

Dependiendo del tamaño del folio las ediciones del teatro de Shakespeare se dividen en dos clases: quarto y folio, aunque además acusan importantes diferencias en materia textual. Normalmente se prefiere el folio, aunque en algunos casos no está tan clara la mejor opción. Esta edición preferente no sigue un orden cronológico, sino que divide  las obras atendiendo a cuestiones temáticas/argumentales en: comedias, tragedias e historias. Estas últimas son aquellas que reflejan diversos períodos de la historia de Inglaterra, pero en términos dramáticos aparecen como equivalentes a las tragedias, que a su vez tratan hechos históricos de otros lugares (Escocia, Dinamarca, Roma, etc.)

El caso de Macbeth

Se trata de una de las peores publicaciones porque el editor apenas tenía una transcripción del texto. Fue representada en 1611 (período de madurez) y se imprime por primera vez en folio. Aparecen aquí varios problemas: algunas líneas no se sitúan en su lugar correspondiente,  ciertos pasajes se han añadido (las tres brujas no tienen nada que ver con la producción anterior y tampoco se relaciona con el tono de la obra) mientras otros se han suprimido (diálogo entre Macbeth y Lady Macbeth antes y después del asesinato de Duncan; parlamento de Bouquo expresando su oposición a la muerte del rey). Es posible que la versión original incluyera estos fragmentos pero en la actualidad no se conservan.

 

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Cuando tres no son multitud

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El panorama textual de los autos sacramentales no suele ofrecer muchas complicaciones al investigador; fueron piezas copiadas de un modo masivo para su conservación y representación, por lo que el cotejo de los diferentes testimonios no suele arrojar variantes significativas.

Caso aparte son aquellos manuscritos copiados ya durante el siglo XVIII: normalmente acusan amplias modificaciones (lagunas y añadidos) que simplifican parte del contenido teológico y sacramental, además de contener mayor número de partes cantadas. La razón de estas “intervenciones” en los textos es una de las causas de su prohibición final en 1765. Según indica M. Hernández:

[…] los autos adoptan, en sus representaciones dieciochescas, procedimientos de captación popular ajenos en principio a su carácter de teatro eucarístico. El uso de bailes y tonadillas en los intermedios, más la continua variación en el vestuario de actrices y actores, suponen, entre otras, algunas de las concesiones al gusto que el público impone. Lo maravilloso y la magia contaminan por idénticas razones la representación de los autos [1].

 Sin embargo, en el proceso de transmisión textual de La semilla y la cizaña, con un total de 17 testimonios conservados (14 manuscritos y 3 impresos), tan sólo 4 son apuntes de compañía con grandes variantes (estas copias dedicadas a la representación se conservan en la Biblioteca Histórica de Madrid). El resto de textos se encuentran muy próximos y con apenas leves cambios, lo que hace aún más hipotética la posibilidad de establecer un estema que fije la filiación.

Normalmente, es posible suponer que el amanuense tenía a su disposición un único ejemplar, a partir del cual reproducía una nueva copia. Pero, ¿qué hacer frente a una laguna en el original?

Los manuscritos BN3 (Madrid, Biblioteca Nacional, Ms. 15.104, fols. 1-32v.) y HS1 (The Hispanic Society of America, Ms. B2608/1, fols. 1r-25v.) presentan lecturas equipolentes frente al resto de testimonios.

v. 586       columna / colonia

v. 1264     aja el fruto y nace en ellos / entre el fruto

                     nace en ellos

v. 1764     cielos / mísero   (etc.)

Además, es posible afirmar que uno no es copia del otro, porque ambos presentan errores exclusivos:

v. 1333     adbitrio (BN3) / has visto (resto de testimonios)

v. 659        omite v. (HS1) / oh tú, quien quiera que seas (resto de testimonios)

Pero la relación entre estos dos manuscritos no es únicamente su origen en un arquetipo común; BN3 presenta dos folios (9r. y v.) escritos por diferente copista, que a su vez modifica algunas palabras a lo largo de todo el texto. Tras un estudio minucioso de la caligrafía, podemos comprobar que no es otro que el amanuense responsable de HS1, y suponer que éste último, en el momento de la copia tuvo a su disposición tanto el arquetipo como la copia de BN3. Tras detectar la deturpación del texto y algunos errores de copia, procedió a enmendarlo.

Este es BN3 con las modificaciones del copista de HS1:

Y un ejemplo de la escritura de HS1:

[1] «La polémica de los autos sacramentales en el siglo XVIII: la Ilustración frente al Barroco», Revista de Literatura, 42, 1980, pp. 185-220.